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Gran Logia de España

Mientras, algunos reciben a las Fuerzas Armadas británicas como ‘camaradas’, el pasado miércoles, a las 18.00 horas la P284 (HMS Scimitar), de la Royal Navy embistió reiteradamente una semirrígida cabinada de la Guardia Civil cuando trataba de apoyar al buque oceanográfico Francisco de Paula. En este nuevo incidente participaron hasta cuatro embarcaciones del Peñón: customs, Navy y Royal Police que le impedían sondear la zona en el interior de la bahía, frente a refinería, a más de 1 milla del Peñón, en aguas inequívocamente españolas.

gibraltar

Según informaron fuentes el Instituto Armado, en este nuevo incidente participaron hasta cuatro embarcaciones del Peñón: customs, Navy y Royal Police le impedían sondear zona en interior de bahía, frente a refinería, a más de una milla del Peñón.

Embistieron golpeando la nave de la Guardia Civil en varias ocasiones, sin mediar aviso o palabra alguna. El incidente se prolongó durante dos horas. Finalmente, las naves de Gibraltar y de la Royal Navy abandonaron la zona tras este nuevo episodio de amedrantamiento y amenaza a embarcaciones de la Guardia Civil en aguas muy alejadas ya del Peñón de Gibraltar.

Los agentes destinados a patrullar en el estrecho se quejan reiteradamente de cómo desde Gibraltar, la Policía del Peñón arropada por la Royal tratan constantemente de expulsarles de lo que son las aguas españolas. En esta ocasión, las cuatro naves trataron de echarles cuando solo trataban de dar cobertura en su labor oceanográfica. Se encontraron con que una de las cuatro que les acosaba, les metía la proa mientras otra se ponía delante para tratar de impedirles los movimientos.

El patrón de la embarcación del Instituto Armado español comunicaba constantemente las incidencias a su jefe, quien le ordenó que mantuviera la distancia con las naves acosadoras que durante dos horas acosaron al barco español y después se alejaron de la zona aunque manteniendo la distancia.

No es la primera vez

El malestar en el seno de la Guardia Civil es importante. Ven como casi a diario tienen que soportar el acoso, la amenaza, el reto por parte de estas naves en aguas que son españolas.

Los episodios se suceden. Las embestidas continúan. Pero las órdenes que reciben los mandos del Instituto Armado allí destinados es no hacer demasiado ruido.

Y, claro, eso provoca que muchos de los incidentes “ni se recogen en las novedades. ¿Para qué si luego no tienen consecuencias de ningún tipo?”, apuntan a este periódico agentes del Instituto Armado víctimas de esta presión de los gibraltareños.

Los últimos episodios alcanzan niveles de enorme gravedad. En el anterior al del pasado miércoles, otra embarcación de la Guardia Civil fue literalmente embestida por otra de la Policía gibraltareña. Un agente español resultó herido. “¿Normalidad? Pues menos mal”.

Episodio del pasado 11 de septiembre

Durante la mañana del día 11 de septiembre, coincidiendo con la toma de posesión de mando del nuevo coronel de Algeciras, una embarcación -una goma semirrígida, del Servicio Marítimo-, con dos guardias civiles a bordo sufrió el acoso y la agresión de la Policía gibraltareña.

Aproximadamente a 1’5 millas náuticas al sur de Punta Europa, los agentes de la Guardia Civil interceptaron a una embarcación recreativa que estaba pescando. Durante todo el verano es zona frecuentada por pescadores, la mayoría de Gibraltar. Se han dedicado a la pesca del atún rojo, -prohibida-. Los agentes se acercaron hasta la misma para identificar a sus tripulantes y confirmar que estaban realizando dicha actividad ilegal.

Cuando conectaron con el recreativo, interrogaron a su patrón sobre cuántos atunes había pescado. Contestó que solo había pescado uno y que ya se iba.

Fue entonces el momento en el que uno de los guardias le solicitó documentación de la embarcación, y éste dijo que no la entregaba. Aceleró su embarcación y trató de alejarse, por lo que los agentes, que no habían llegado a amarrarse pero sí abarloarse, le reiteraron que se detuviera. De nuevo hizo caso omiso y continuó su navegación a gran velocidad, rumbo hacia Gibraltar.

Ni cinco minutos después aparecieron en las inmediaciones, a gran velocidad, dos embarcaciones de la policía de Gibraltar -una de la Royal Police y otra de los Customs-. En ningún momento se pusieron contacto con la embarcación de Guardia Civil, todo lo contrario, dieron amparo al recreativo que trataba de huir y evitaron, poniéndose en medio, que éste pudiera continuar siendo identificado y sancionado.

Esta llegada de embarcaciones policiales gibraltareñas provocaron que el resto de recreativos que estaban por la zona trataran también de bloquear el camino de la Guardia Civil hacia la nave que estaba alejándose del lugar.

Una recreativa reculó de popa e intercedió en su rumbo, tratando de cortar el rumbo a la de la Guardia Civil. Toda esta incidencia iba siendo participada por los agentes a la central COS (centro de mando operativo).

La Guardia Civil persistió en su intento de identificar al infractor. Llegó un momento en que su embarcación acabó rodeada por tres naves oficiales de Gibraltar -una Royal Police dos y otra de Customs-. En ningún momento desde estas naves se trata de comunicar con la embarcación española.

Es más, según las fuentes consultas por este periódico, le obstaculizaron para evitar su actuación. Los agentes de Gibraltar trataron de escoltar al recreativo hasta el Peñón, además de varios recreativos que también estaban dedicándose a la pesca del atún rojo.

Ante la perseverancia de la Guardia Civil, otra embarcación de la Royal Police -trimotora cabinada- la abordó por el costado de babor de popa, subiéndose encima del balón de goma.

“No provocó daños pero sí un refilón sobre el balón de goma. Ocasionó tal impacto que durante algunos segundos su piloto temió que se hundiera, ya que esta presión de una embarcación sobre su balón provoca una fuerte escoración de la embarcación”, explican fuentes del Instituto Armado.

Esta embestida tuvo efectos inmediatos. El piloto escuchó gritos de dolor de un compañero; un guardia había resultado herido por el golpe. Fisura de costillas. Tras informar del incidente, la embarcación de la Guardia Civil, que seguía rodeada por naves de Gibraltar, dio la vuelta y abandonó la zona.

Una vez en base, y tras poner en conocimiento de sus superiores el incidente se produce una situación cuando menos extraña: nadie quiere instruir diligencias. Y eso a pesar de que los dos guardias solicitaban que, a través del enlace de la Comandancia, se identificara a los ocupantes del recreativo. Asimismo, pedían que se denunciara «por grave desobediencia» a los agentes de la Royal Police que abordaron su embarcación. Las diligencias tardaron en confeccionarse tres días y las encabezaban únicamente los dos guardias civiles que se vieron inmersos en el incidente.

Fuente: El Mundo

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